LA MAGIA DEL GONG

“Que viaje” es una frase común al despertar luego de una meditación sonora con gong. La experiencia es difícil de describir porque es única para cada persona y para cada encuentro.

En un espacio cuidado y amoroso te abres a recibir sintiendo la presencia distinguida del Gong. Luego de cierta introducción o alguna práctica te acuestas sobre el mat, cierras los ojos dejando que una manta suave y liviana te abrace con confianza.

“Solo relájate y deja que el sonido del gong te lleve donde necesitas ir”

podrás escuchar y con el toque firme y sutil del mallet contra el gong sientes que el sonido del Universo resuena en tu cuerpo.

Según el maestro del Gong Don Conreaux, el Gong tiene el poder de cesar el sentido de lo físico y la gravedad, traer rejuvenecimiento y paz interior y experimentar el sentido de continuidad de conciencia sin cuerpo.

La mente no puede resistirse al sonido resonante del gong, por lo que te lleva a un estado de meditación aún para participantes sin experiencia.

Es una práctica liberadora que trabaja en los diferentes cuerpos: físico, mental, emocional y espiritual. Así, la cantidad de pensamientos se aquieta, baja la tensión del cuerpo, se despierta la intuición abriendo camino a una vida abundante y feliz.

Cuando ves y sientes el Gong puedes percibir su Ser, su alma; es un maestro que se lleva lo que urge ser soltado y trae lo que necesita ser atraído. Más que un instrumento, es un agente de transformación.

Los orígenes del gong son inciertos, algunos lo remontan a templos budistas, otros a la Grecia Antigua. Sus usos fueron variados, se utilizaban para abrir el reino de los muertos, curar a enfermos, ahuyentar a malos espíritus y convocar a los elementos. Para algunas culturas era un símbolo de prosperidad y para otras, un instrumento mágico. En tiempos de guerra eran usados para intimidar a enemigos y en épocas de paz, para celebraciones, ceremonias, ritos o para acompañar danzas.

En los años setenta llega a occidente de la mano del maestro Yogi Bhajan quien además de enseñar Kundalini Yoga, difundió el uso del Gong como herramienta terapéutica e instrumento para la meditación. Para él, el Gong es el sonido de la Creatividad misma. Quien toca el gong, toca el Universo. De él salió toda la música, todos los sonidos y todas las palabras. El sonido del Gong es el núcleo del mundo.

Desde mi perspectiva, el Gong es un vehículo que nos transporta sutilmente a la creatividad o verdad interior, que no es más que ese espacio de paz, amor o sabiduría a la que podemos acceder cuando estamos en el aquí y ahora, en el fluir de la vida.

Conectados con la esencia podemos entonces crear la vida que queremos en armonía y equilibrio.

Por Fer Tarrech

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